Y seguimos con lo de la valorización.
Esta es una nota sobre la forma como
está concebido este sistema.
Debo decir que no estoy en contra del
cobro de la valorización per se, me
parece lógico pagar un extra para mejorar la ciudad. La cuestión es
como se está haciendo este cobro, aquí es donde se están
cometiendo graves errores.
Primer
error: La fecha para hacer el cobro es la menos indicada del año
para ello. Muchas personas están pagando ahora lo que se gastaron en
diciembre gracias a las promociones del comercio nacional. Súmele a
eso el gasto inevitable del principio de año, el gasto en colegios y
universidades, que deja los bolsillos vacíos, más si uno se decanta
por la educación privada ante las falencias de la educación
pública. Si tienes varios hijos o estás haciendo un máster
el gasto es estratosférico. Amén de todos los gastos habituales que
se tienen mes a mes, es decir, alimentación, vestuario, servicios
públicos, créditos a corto y/o largo plazo, transporte, arriendos,
otras deudas, etc.; no es de extrañar que lo último que uno quiere
recibir es el recibo por el pago de valorización, donde uno sabe que
la mitad del dinero terminará en los bolsillos de los de arriba, o
sí no pregúntenle a los del cartel de la contratación distrital.
Solución:
Corran la fecha del cobro para el mes de Octubre, donde ya no se está
pagando nada importante y pueden destinarse los recursos para el pago
de valorización.
Segundo
error: El cobro desproporcionado o sin sentido. Este es el que más
levanta ampolla y donde se ve a las claras que el distrito no tiene
un sistema de cobro organizado y que sus bases de datos no son
fiables. Parece que la definición del cobro se hubiera hecho a dedo.
No hay otra forma de explicar los numerosos desmanes en el cobro de
la valorización. Estratos 1 y 2, a los cuales se les cobran millones
de pesos por valorización, son los más afectados, y lo más irónico
es que las obras que están por pagar ni siquiera les quedan cerca o
les favorecen en algo. Los únicos que no se quejan son los de
arriba, porque de seguro a ellos el recibo les llegó bajito, no se
vayan a lastimar la mano metiéndosela al bolsillo. Nota aparte el
señor Arturo Calle, que llegó a pronunciarse ante los de arriba por
el cobro de valorización, pero es que este industrial viene de los
de abajo, por si no lo sabían, así que entiende lo que es trabajar
por cada peso y lo que duele verlo desperdiciado en el mejor de los
casos o robado como casi siempre ocurre.
Solución:
El distrito debe anteponer el hambre de la gente sobre su hambre
monetaria. Actualizar y rectificar sus bases de datos de
estratificación y poner un límite de cobro por estrato, basado más
en la capacidad de pago del propietario del inmueble y no tanto en el
valor del mismo, y con esto me refiero a que los de arriba deben
pagar más que los de abajo y punto. Tener presente la preponderancia
de la cercanía a las obras de la ubicación del inmueble, los más
lógico es que los directamente beneficiados paguen más que aquellos
quienes las obras no los favorece mucho o nada; esta preponderancia
debería extenderse a unas cinco cuadras directas a la obra en
cuestión y de allí en adelante ir disminuyendo paulatinamente.
Tercer
error: Nadie se hace responsable. Esto siempre ocurre. ¿Quienes
fueron los encargados de definir los cobros de valorización?, ¿bajo
que sistema de cálculo se basaron?, ¿hicieron comprobación de sus
bases de datos?. Ninguno de los de arriba da la cara para solucionar
el problema, todos se tiran la pelota unos a otros y el plazo sigue
vigente para el pago. Están esperando ver cuantos pueden pagar antes
del plazo para ver si posponen el mismo, lo cual es el colmo del
absurdo.
El alcalde en su ineptitud no se atreve a echarle mano al
asunto para no perder la mísera popularidad que le queda y lo que
hace es hundirse más; el Concejo de la ciudad no se atreve a
echarle mano al asunto porque entre bomberos no se pisan las
mangueras, así que prefieren esperar y no meterse en discusiones que
ahora consideran estériles, cuando el alcalde reaccione y meta la
pata ahí sí se van a levantar a hacer control político y a
debatir, esta vez sí estérilmente, sobre responsabilidades. Los
organismos de control no se atreven a echarle mano al asunto porque
sus actividades no son preventivas sino reactivas, aunque digan lo
contrario. Ni la personería, ni siquiera la Defensoría del pueblo
(dependiente de la todopoderosa Procuraduría general de la nación)
se meten en la discusión.
Solución:
Alguien debe hacerse responsable, y si nadie levanta la mano pues esa
penosa responsabilidad debe recaer sobre el alcalde, que por mas
izquierdista y revolucionario que sea ha mostrado una grandísima
dejadez por la población más vulnerable de la ciudad; es que como
ahora es de los de arriba pues ya se volvió oligarca. Claro que la
culpa también es de aquellos que votaron por él (a mí no me miren
que yo voté por Peñalosa). Y ni siquiera esos dan la cara.
En
fin, los de arriba siguen haciendo las mañas de siempre, ¿y los de
abajo?... ¡los de abajo aguantan!
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