jueves, 21 de febrero de 2013

Valorización en Bogotá II


Y seguimos con lo de la valorización.

Esta es una nota sobre la forma como está concebido este sistema.
Debo decir que no estoy en contra del cobro de la valorización per se, me parece lógico pagar un extra para mejorar la ciudad. La cuestión es como se está haciendo este cobro, aquí es donde se están cometiendo graves errores.

Primer error: La fecha para hacer el cobro es la menos indicada del año para ello. Muchas personas están pagando ahora lo que se gastaron en diciembre gracias a las promociones del comercio nacional. Súmele a eso el gasto inevitable del principio de año, el gasto en colegios y universidades, que deja los bolsillos vacíos, más si uno se decanta por la educación privada ante las falencias de la educación pública. Si tienes varios hijos o estás haciendo un máster el gasto es estratosférico. Amén de todos los gastos habituales que se tienen mes a mes, es decir, alimentación, vestuario, servicios públicos, créditos a corto y/o largo plazo, transporte, arriendos, otras deudas, etc.; no es de extrañar que lo último que uno quiere recibir es el recibo por el pago de valorización, donde uno sabe que la mitad del dinero terminará en los bolsillos de los de arriba, o sí no pregúntenle a los del cartel de la contratación distrital.

Solución: Corran la fecha del cobro para el mes de Octubre, donde ya no se está pagando nada importante y pueden destinarse los recursos para el pago de valorización.

Segundo error: El cobro desproporcionado o sin sentido. Este es el que más levanta ampolla y donde se ve a las claras que el distrito no tiene un sistema de cobro organizado y que sus bases de datos no son fiables. Parece que la definición del cobro se hubiera hecho a dedo. No hay otra forma de explicar los numerosos desmanes en el cobro de la valorización. Estratos 1 y 2, a los cuales se les cobran millones de pesos por valorización, son los más afectados, y lo más irónico es que las obras que están por pagar ni siquiera les quedan cerca o les favorecen en algo. Los únicos que no se quejan son los de arriba, porque de seguro a ellos el recibo les llegó bajito, no se vayan a lastimar la mano metiéndosela al bolsillo. Nota aparte el señor Arturo Calle, que llegó a pronunciarse ante los de arriba por el cobro de valorización, pero es que este industrial viene de los de abajo, por si no lo sabían, así que entiende lo que es trabajar por cada peso y lo que duele verlo desperdiciado en el mejor de los casos o robado como casi siempre ocurre.

Solución: El distrito debe anteponer el hambre de la gente sobre su hambre monetaria. Actualizar y rectificar sus bases de datos de estratificación y poner un límite de cobro por estrato, basado más en la capacidad de pago del propietario del inmueble y no tanto en el valor del mismo, y con esto me refiero a que los de arriba deben pagar más que los de abajo y punto. Tener presente la preponderancia de la cercanía a las obras de la ubicación del inmueble, los más lógico es que los directamente beneficiados paguen más que aquellos quienes las obras no los favorece mucho o nada; esta preponderancia debería extenderse a unas cinco cuadras directas a la obra en cuestión y de allí en adelante ir disminuyendo paulatinamente.

Tercer error: Nadie se hace responsable. Esto siempre ocurre. ¿Quienes fueron los encargados de definir los cobros de valorización?, ¿bajo que sistema de cálculo se basaron?, ¿hicieron comprobación de sus bases de datos?. Ninguno de los de arriba da la cara para solucionar el problema, todos se tiran la pelota unos a otros y el plazo sigue vigente para el pago. Están esperando ver cuantos pueden pagar antes del plazo para ver si posponen el mismo, lo cual es el colmo del absurdo.
El alcalde en su ineptitud no se atreve a echarle mano al asunto para no perder la mísera popularidad que le queda y lo que hace es hundirse más; el Concejo de la ciudad no se atreve a echarle mano al asunto porque entre bomberos no se pisan las mangueras, así que prefieren esperar y no meterse en discusiones que ahora consideran estériles, cuando el alcalde reaccione y meta la pata ahí sí se van a levantar a hacer control político y a debatir, esta vez sí estérilmente, sobre responsabilidades. Los organismos de control no se atreven a echarle mano al asunto porque sus actividades no son preventivas sino reactivas, aunque digan lo contrario. Ni la personería, ni siquiera la Defensoría del pueblo (dependiente de la todopoderosa Procuraduría general de la nación) se meten en la discusión.

Solución: Alguien debe hacerse responsable, y si nadie levanta la mano pues esa penosa responsabilidad debe recaer sobre el alcalde, que por mas izquierdista y revolucionario que sea ha mostrado una grandísima dejadez por la población más vulnerable de la ciudad; es que como ahora es de los de arriba pues ya se volvió oligarca. Claro que la culpa también es de aquellos que votaron por él (a mí no me miren que yo voté por Peñalosa). Y ni siquiera esos dan la cara.

En fin, los de arriba siguen haciendo las mañas de siempre, ¿y los de abajo?... ¡los de abajo aguantan!

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